Jubilación en Argentina 2026 — Guía completa: montos ANSES actualizados, requisitos, reforma previsional y cómo jubilarse paso a paso
En un país donde la inflación ha rediseñado el valor real de cada peso semana a semana, la jubilación en Argentina es mucho más que un trámite burocrático: es el ancla económica de millones de familias, el reflejo de décadas de trabajo registrado o informal, y hoy, en 2026, el centro de una de las reformas estructurales más profundas y controvertidas que el gobierno de Javier Milei ha comprometido ante el Fondo Monetario Internacional. Con más de 7 millones de beneficiarios del sistema previsional administrado por la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social), entender cómo funciona el sistema jubilatorio argentino —y adónde va— es una necesidad urgente para trabajadores, empleadores, contadores y para cualquier ciudadano que proyecte su vida a largo plazo.
En abril de 2026, la jubilación mínima en Argentina asciende a $380.319,31 según el haber garantizado del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), pero ningún jubilado percibirá menos de $450.319,31 gracias a la continuidad del bono extraordinario de $70.000 que el Gobierno Nacional sigue otorgando. En el extremo opuesto, la jubilación máxima llega a $2.559.188,80 — más de seis veces el haber mínimo, una brecha que ilustra las profundas desigualdades internas del sistema previsional argentino. Estos montos son el resultado del ajuste mensual del 2,9% correspondiente a la inflación de febrero 2026 informada por el INDEC, conforme a la fórmula de movilidad vigente.
Pero la fotografía de los montos actuales es solo una parte de la historia. El verdadero drama del sistema previsional argentino en 2026 es más complejo y más urgente: los haberes previsionales acumulan una pérdida de poder adquisitivo de más del 40% desde 2017, producto de una combinación letal de inflación crónica, cambios sucesivos en la fórmula de movilidad y el congelamiento prolongado del bono extraordinario en $70.000 —un monto que no fue actualizado en dos años. Mientras tanto, el Gobierno nacional avanza en una reforma integral del sistema previsional que contempla, entre otros aspectos, la posible suba de la edad jubilatoria, la eliminación de regímenes diferenciales y la creación de un nuevo mecanismo de cálculo del haber inicial basado en un índice combinado de salarios e inflación.
Esta guía completa y actualizada a abril de 2026 cubre todo lo que necesitás saber sobre la jubilación en Argentina: cuáles son los requisitos actuales para acceder al beneficio, cuánto se cobra según el nivel de aportes, cómo funciona la fórmula de movilidad que ajusta los haberes, qué es el bono extraordinario y quiénes lo cobran, cómo funciona la PUAM para quienes no llegaron a los 30 años de aportes, cuáles son las perspectivas de la reforma previsional que se viene, y cuáles son los trámites concretos para iniciar la gestión de jubilación en ANSES. Un panorama exhaustivo de un sistema que es, a la vez, el mayor programa de transferencia de ingresos del Estado argentino y uno de los más debatidos y reformados de América Latina.
¿Qué es la jubilación en Argentina? — Concepto y marco legal
La jubilación en Argentina es una prestación económica de carácter vitalicio que otorga el Estado nacional a los trabajadores que, al alcanzar una determinada edad y haber acumulado un mínimo de años de aportes al sistema de seguridad social, dejan de trabajar activamente. Es el componente central del sistema previsional argentino, que tiene por objeto garantizar un ingreso sustitutivo del salario para la vejez, la incapacidad laboral y la supervivencia de los familiares en caso de fallecimiento del trabajador.
El sistema previsional argentino actual está regulado principalmente por la Ley 24.241 que creó el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP) en 1993, modificado profundamente en 2008 por la Ley 26.425 que eliminó el régimen de capitalización individual (las AFJP) y creó el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), único y de reparto solidario. Bajo el SIPA, los aportes de los trabajadores activos financian los haberes de los jubilados y pensionados actuales — un sistema de solidaridad intergeneracional que funciona correctamente solo cuando la relación activos/pasivos es favorable, algo que en Argentina se ha deteriorado significativamente en las últimas décadas.
La administración del sistema está a cargo de la ANSES, organismo descentralizado del Poder Ejecutivo Nacional bajo la órbita del Ministerio de Capital Humano, que gestiona el pago mensual de haberes a más de 7 millones de beneficiarios del sistema previsional contributivo, más otros beneficiarios de pensiones no contributivas y asignaciones familiares.
Requisitos para jubilarse en Argentina en 2026 — Edad y años de aportes
Para acceder a la jubilación ordinaria en Argentina en 2026, los trabajadores deben cumplir simultáneamente dos condiciones establecidas por la Ley 24.241 y sus modificatorias:
Requisito de edad
- Varones: 65 años de edad
- Mujeres: 60 años de edad (5 años menos que los hombres, en reconocimiento de la mayor carga de trabajo no remunerado doméstico y de cuidado)
La diferencia de edad entre géneros ha sido objeto de debate en el marco de la reforma previsional que estudia el Gobierno. Algunos especialistas sostienen que en un sistema contributivo la homologación de edades sería más equitable, mientras que otros argumentan que dado que las mujeres tienen en promedio ingresos más bajos y carreras laborales más interrumpidas, la diferencia actual representa una compensación necesaria.
Requisito de aportes
El trabajador debe acreditar un mínimo de 30 años de servicios con aportes computables al sistema de seguridad social. Estos aportes pueden provenir de distintas fuentes: relación de dependencia (en cuyo caso empleador y empleado comparten la carga), trabajo autónomo o monotributo (donde el trabajador realiza sus aportes en su totalidad), o períodos de trabajo en el exterior bajo convenios bilaterales de seguridad social.
La jubilación anticipada — Para casos especiales
La jubilación anticipada es un régimen excepcional, prorrogado por ANSES hasta septiembre de 2025 y cuya continuidad está en revisión, que permite acceder al beneficio previsional hasta cinco años antes de la edad legal (60 años para varones y 55 para mujeres) cuando el trabajador se encuentra en situación de desempleo involuntario, tiene todos los años de aportes requeridos y no puede esperar para acceder a un ingreso estable. Este régimen contempla un haber reducido respecto al que correspondería a la edad reglamentaria.
Montos de jubilaciones y pensiones ANSES en abril 2026 — Todos los valores oficiales
A partir del 1° de abril de 2026, la ANSES aplicó un incremento del 2,9% sobre todos los haberes previsionales, en línea con la inflación de febrero 2026 informada por el INDEC. Esta actualización es el resultado de la fórmula de movilidad vigente, que ajusta los haberes con dos meses de rezago respecto a la variación del Índice de Precios al Consumidor.
Jubilación mínima — El piso del sistema
El haber mínimo garantizado del SIPA para abril de 2026 es de $380.319,31. Este es el monto que percibe quien se jubiló con el mínimo de aportes y no tiene otros ingresos del sistema. Sin embargo, ningún jubilado recibirá menos de $450.319,31 en la práctica, ya que a este monto se suma el bono extraordinario de $70.000 que el Gobierno confirmó para este mes.
Jubilación máxima — El techo del sistema
La jubilación máxima en abril de 2026 es de $2.559.188,80. Este techo corresponde a trabajadores que realizaron aportes durante toda su vida laboral sobre las bases imponibles máximas. Solo un porcentaje pequeño del universo jubilatorio accede a este nivel. La base imponible máxima para el cálculo de aportes se fijó en $4.162.912,57 para abril 2026, según las resoluciones oficiales 74/2026 y 79/2026.
Prestación Básica Universal (PBU)
La Prestación Básica Universal (PBU) es el componente base que integra el haber de todos los jubilados del SIPA, independientemente de sus aportes. Para abril 2026, la PBU se fija en $173.978,72. Sobre esta base se suman la Prestación Compensatoria (PC), la Prestación Adicional por Permanencia (PAP), y en ciertos casos, complementos por haber en relación de dependencia o por el tiempo trabajado en el antiguo régimen.
Cuadro resumen de prestaciones previsionales abril 2026
- Jubilación mínima (haber SIPA): $380.319,31
- Jubilación mínima + bono: $450.319,31 (piso de ingresos garantizado)
- Jubilación máxima: $2.559.188,80
- Prestación Básica Universal (PBU): $173.978,72
- Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): $304.255,44 (sin bono) / $374.255,44 (con bono)
- Pensión No Contributiva por discapacidad o vejez: $266.223,52 (sin bono) / $336.223,52 (con bono)
- Base imponible mínima: $128.091,45
- Base imponible máxima: $4.162.912,57
La fórmula de movilidad previsional — Cómo se actualizan los haberes
La fórmula de movilidad es el mecanismo legal que determina cuándo y cuánto aumentan los haberes previsionales. En Argentina, esta fórmula ha cambiado múltiples veces en las últimas décadas —reflejando las disputas políticas sobre cómo repartir los costos del ajuste económico entre activos y pasivos— y cada cambio ha tenido consecuencias profundas sobre el poder adquisitivo de los jubilados.
La fórmula vigente desde diciembre 2023
La fórmula actualmente vigente, establecida en el contexto del inicio de la gestión Milei, actualiza los haberes de forma mensual según la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, aplicada con un rezago de dos meses. Esto significa que el aumento de abril 2026 (2,9%) corresponde a la inflación de febrero 2026, el de mayo corresponderá a la inflación de marzo, y así sucesivamente.
Esta mecánica tiene una consecuencia importante: la actualización de los haberes siempre va detrás de los precios. En un mes donde la inflación fue alta, los jubilados cobran primero, y solo después reciben el ajuste. La suba acumulada en 2026 se definirá según la inflación del período noviembre 2025 - octubre 2026.
El bono extraordinario de $70.000 — Dos años congelado
Uno de los aspectos más criticados de la política previsional actual es el bono extraordinario de $70.000 que el Gobierno otorga mensualmente a los jubilados que perciben la mínima. Este bono tiene un origen en las insuficiencias del haber mínimo frente al costo de vida, pero lleva dos años sin ser actualizado — es decir, su valor real se ha reducido drásticamente a medida que la inflación acumulada superó el 100% en ese período. Un bono que valía el equivalente de varios dólares en 2024 hoy vale una fracción de ese monto en términos de poder de compra.
El bono está focalizado: lo perciben íntegramente quienes cobran exactamente el haber mínimo, y se paga en forma proporcional a quienes perciben un haber mayor al mínimo pero inferior a $450.319,31 — con el objetivo de que ningún jubilado quede por debajo de ese umbral.
Pérdida acumulada de poder adquisitivo
Los haberes previsionales arrastran una pérdida acumulada del 40% en su poder adquisitivo desde 2017, según datos del defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino. Esta cifra resulta de la combinación de sucesivos cambios en la fórmula de movilidad, períodos de congelamiento de haberes, e inflación crónica. En términos concretos: una jubilación que alcanzaba para cubrir ciertos gastos básicos en 2017 cubre hoy significativamente menos bienes y servicios.
La PUAM — La alternativa para quienes no llegaron a los 30 años de aportes
Uno de los problemas estructurales más serios del sistema previsional argentino es la elevada proporción de trabajadores que, al llegar a la edad jubilatoria, no logran acreditar los 30 años de aportes requeridos por la ley. La informalidad laboral endémica, las carreras discontinuas, los períodos de desempleo y el trabajo en negro hacen que millones de argentinos —especialmente mujeres— lleguen a los 60 o 65 años sin los aportes necesarios.
¿Qué es la PUAM?
La Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM) es una prestación asistencial no contributiva que ofrece el Estado a personas de 65 años o más (sin distinción de género en este caso) que no tienen acceso a ningún beneficio contributivo del sistema previsional ni a ninguna pensión de otra naturaleza. A partir de abril de 2026, la PUAM asciende a $304.255,44 (sin bono) o $374.255,44 (con el bono extraordinario de $70.000).
La PUAM representa el 80% de la jubilación mínima del SIPA. Esta diferencia del 20% respecto del haber mínimo tiene por objeto incentivar a los trabajadores a registrar sus aportes durante la vida laboral, en lugar de depender de la prestación asistencial.
El fin de la moratoria previsional — Un cambio de paradigma
Hasta marzo de 2025, existía en Argentina el régimen de moratoria previsional — un mecanismo que permitía a quienes no tenían todos los aportes completar los años faltantes mediante el pago de una deuda en cuotas, accediendo así a la jubilación ordinaria en lugar de la PUAM. Este régimen fue ampliamente utilizado para incorporar al sistema previsional a sectores vulnerables —especialmente mujeres amas de casa— y fue uno de los factores que expandió la cobertura previsional argentina a niveles comparables con los países europeos.
La eliminación de la moratoria previsional en marzo de 2025, en el marco de las reformas de la gestión Milei, significó que la PUAM quedara como la única alternativa para quienes no logran los 30 años de aportes requeridos. Esta decisión afecta particularmente a trabajadores informales, monotributistas, cuentapropistas y a sectores que no recibieron aportes patronales durante años. Actualmente, según datos del defensor de la Tercera Edad, unas 5 millones de personas cobran la mínima y 1 millón accede a la PUAM.
El nuevo índice de actualización de remuneraciones históricas — Cambio clave desde diciembre 2025
Una reforma técnica de gran importancia —aunque poco visible para el público general— fue oficializada a través de la Disposición 29/2025 del Ministerio de Capital Humano, publicada en el Boletín Oficial, que modifica la forma en que se calculan las jubilaciones para quienes se retiran a partir de diciembre de 2025.
El problema que resolvía la reforma
Para calcular el haber inicial de un nuevo jubilado, el sistema tomaba el promedio de las remuneraciones percibidas durante los últimos años de actividad y las actualizaba para llevarlas a valores de hoy. El problema era que el índice de actualización utilizado hasta ahora no reflejaba adecuadamente la evolución salarial e inflacionaria, generando que muchos trabajadores —especialmente aquellos con salarios que habían quedado rezagados respecto de la inflación en los últimos años— recibieran un haber inicial injustamente bajo.
El nuevo índice combinado trimestral
Desde diciembre de 2025, la ANSES adopta un nuevo índice combinado que actualiza las remuneraciones históricas considerando simultáneamente la evolución de los salarios y de la inflación. La frecuencia de actualización será trimestral — en lugar de los períodos más largos del sistema anterior — lo que permite corregir más rápidamente los rezagos que antes se acumulaban durante años.
El efecto concreto de esta medida será especialmente visible para trabajadores cuyos salarios históricos hayan quedado más rezagados respecto de la inflación. En estos casos, el nuevo índice puede generar:
- Un incremento considerable en el haber inicial
- Un punto de partida más acorde al promedio salarial del final de la etapa laboral
- Un ingreso inicial más competitivo frente al costo de vida
La reforma previsional 2026 — Lo que se viene
El sistema previsional argentino está ante una reforma estructural de envergadura. El Gobierno de Javier Milei ha comprometido ante el FMI una revisión integral del sistema de jubilaciones y pensiones con plazo de implementación hasta diciembre de 2026. El acuerdo con el Fondo incluye una simplificación del sistema actual, la mejora en la relación entre aportes y prestaciones, y una mayor eficiencia fiscal.
La posible suba de la edad jubilatoria
El aspecto más polémico de la reforma en discusión es la posible suba de la edad mínima para jubilarse. El desplazamiento del titular de ANSES Mariano de los Heros respondió, según trascendió, a su declaración pública sobre una eventual suba en la edad jubilatoria — una medida que el Gobierno quiere comunicar de manera planificada y, crucialmente, después de las elecciones legislativas. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha confirmado en reiteradas oportunidades que el proyecto será presentado luego de los comicios.
Rafael Rofman (CIPPEC) ha señalado que el sistema actual es costoso y desigual, mientras que Adrián Troccoli ha advertido que muchos beneficiarios perdieron el valor real de sus haberes. Un potencial aumento de la edad jubilatoria de 65 a 67 años para los varones y de 60 a 62-65 para las mujeres está sobre la mesa, aunque aún no fue presentado formalmente al Congreso.
La Prestación de Retiro Proporcional
Otro eje central de la propuesta oficial sería la implementación de una Prestación de Retiro Proporcional — un mecanismo que permitiría jubilarse según los años efectivamente aportados, sin derecho a completar años faltantes mediante moratorias. Esta figura ya había sido incluida en la Ley Bases original de 2023, pero fue retirada del texto final. Su aplicación significaría que quienes no lleguen a los 30 años de aportes cobrarían un haber menor proporcional a su tiempo de aporte, sin acceso al régimen pleno.
Eliminación de regímenes diferenciales
La reforma también contempla la eliminación de los regímenes diferenciales — sistemas de jubilación especiales que permiten a ciertos trabajadores (docentes, personal de salud, trabajadores en tareas insalubres, etc.) retirarse antes de la edad ordinaria o con condiciones más favorables. Estos regímenes alcanzan a millones de trabajadores formales y su eliminación o modificación enfrentaría una resistencia gremial significativa.
El gasto en jubilaciones en el Presupuesto 2026
El Presupuesto 2026 enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso prevé un aumento del gasto en jubilaciones de 5% por encima de la inflación para el año — algo que el presidente Milei mencionó en cadena nacional, aunque los analistas señalan que esto no se reflejará en ningún aumento especial para los haberes individuales, sino que responde a la dinámica propia del sistema (mayor número de jubilados y ajuste por IPC).
Cómo iniciar el trámite de jubilación en ANSES — Paso a paso
Para los trabajadores que cumplen los requisitos y desean iniciar el proceso de jubilación, el trámite puede realizarse de manera presencial o a través de los canales digitales de ANSES.
Paso 1 — Verificar el historial de aportes
El primer paso es verificar el historial laboral y de aportes en el sistema. Esto puede hacerse ingresando a la plataforma Mi ANSES con CUIL y Clave de la Seguridad Social, o descargando la aplicación oficial en el celular. El sistema muestra todos los períodos aportados registrados en la base de datos. Es fundamental detectar con tiempo cualquier período no registrado para iniciar los trámites de rectificación.
Paso 2 — Solicitar turno de inicio de trámite
Una vez verificado el historial, el segundo paso es solicitar un turno de inicio de trámite en la oficina de ANSES más cercana al domicilio, o iniciar el trámite de forma digital a través de la web de ANSES. El sistema permite iniciar el proceso hasta 6 meses antes de cumplir la edad requerida, para que el beneficio quede listo para cuando se cumpla la condición.
Paso 3 — Reunir la documentación necesaria
Los documentos habitualmente requeridos incluyen: DNI original y fotocopia; partida de nacimiento o fe de bautismo; CUIL; constancias laborales de empleadores anteriores; recibos de sueldo o evidencia de aportes autónomos; declaración de cónyuge o conviviente si corresponde; y cualquier documentación de períodos de trabajo que no figuren en el sistema.
Paso 4 — Seguimiento del expediente
Una vez iniciado el trámite, ANSES asigna un número de expediente que permite hacer el seguimiento en línea. El proceso puede demorar entre 30 y 90 días en promedio, aunque en casos con historial complejo (períodos informales, trabajos en el exterior, etc.) puede extenderse. La plataforma Mi ANSES permite ver el estado del expediente en tiempo real.
Calendario de pagos ANSES — Cuándo cobran los jubilados
El cronograma de pagos de la ANSES sigue una lógica basada en el último número del DNI y el monto del haber. En términos generales, para abril 2026:
- Los jubilados y pensionados que perciben haberes hasta el mínimo comienzan a cobrar a partir del 13 de abril, organizados por terminación de DNI (del 0 al 9 en jornadas sucesivas)
- Los jubilados y pensionados que perciben haberes superiores al mínimo comienzan a cobrar a partir del 21 de abril, también organizados por terminación de DNI
El cobro puede realizarse en cajeros automáticos del Banco de la Nación Argentina, en bocas de pago habilitadas (como Provincia NET y otros corresponsales) o mediante transferencia bancaria a la cuenta que el beneficiario tenga vinculada. Para consultar la fecha exacta de cobro, los jubilados pueden ingresar a la web oficial de ANSES o a la aplicación Mi ANSES.
Foire aux questions (FAQ) — Jubilación en Argentina 2026
¿Cuánto es la jubilación mínima en Argentina en abril 2026?
En abril de 2026, la jubilación mínima del SIPA es de $380.319,31. Sin embargo, el Gobierno confirmó la continuidad del bono extraordinario de $70.000 para este mes, por lo que ningún jubilado percibirá menos de $450.319,31 sumando el haber y el bono. Este monto representa un aumento del 2,9% respecto al mes anterior, en línea con la inflación de febrero 2026 informada por el INDEC.
¿Cuánto es la jubilación máxima en Argentina en 2026?
La jubilación máxima en Argentina para abril de 2026 asciende a $2.559.188,80, según las resoluciones oficiales 74/2026 y 79/2026 de ANSES. Solo acceden a este nivel quienes realizaron aportes sobre las bases imponibles máximas durante toda su vida laboral activa. La brecha entre la jubilación mínima y la máxima es de casi 7 veces.
¿Cuál es la edad para jubilarse en Argentina?
La edad legal para jubilarse en Argentina en 2026 es de 65 años para los hombres y 60 años para las mujeres, con un mínimo de 30 años de aportes al sistema. La diferencia de 5 años entre géneros existe para compensar las brechas salariales y las interrupciones laborales que las mujeres suelen experimentar en mayor medida. El Gobierno estudia aumentar estas edades como parte de la reforma previsional comprometida ante el FMI.
¿Qué pasa si no llegué a los 30 años de aportes?
Desde la eliminación de la moratoria previsional en marzo de 2025, quienes no llegan a los 30 años de aportes requeridos para acceder a la jubilación ordinaria tienen como única alternativa la Prestación Universal para el Adulto Mayor (PUAM), una prestación asistencial equivalente al 80% de la jubilación mínima, actualmente de $304.255,44. El Gobierno estudia implementar una Prestación de Retiro Proporcional que permitiría jubilarse en forma parcial según los aportes efectivamente realizados.
¿Cuándo es el próximo aumento de jubilaciones?
Los aumentos de jubilaciones en Argentina son mensuales bajo la fórmula vigente, y se aplican con dos meses de rezago respecto a la inflación informada por el INDEC. El aumento de abril 2026 (2,9%) corresponde a la inflación de febrero 2026. El aumento de mayo 2026 corresponderá a la inflación de marzo 2026, que será informada por el INDEC a principios de mayo.
¿Qué es la PUAM y quiénes la cobran?
La Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) es una prestación asistencial del Estado para personas de 65 años o más que no tienen acceso a ningún beneficio contributivo ni pensión de otra naturaleza. Equivale al 80% de la jubilación mínima. En abril 2026, la PUAM es de $304.255,44 (o $374.255,44 con el bono extraordinario de $70.000). La cobran aproximadamente 1 millón de personas en Argentina.
¿Cómo se calcula el haber inicial de una jubilación?
El haber inicial de una jubilación en Argentina se calcula tomando el promedio de las remuneraciones de los últimos 10 años de actividad del trabajador (120 meses), actualizado por el nuevo índice combinado de salarios e inflación instaurado por la Disposición 29/2025 a partir de diciembre de 2025. Sobre ese promedio se aplican los porcentajes correspondientes a la Prestación Básica Universal (PBU), la Prestación Compensatoria (PC) y la Prestación Adicional por Permanencia (PAP), que varían según los años aportados.
Conclusión — El sistema previsional argentino en una encrucijada histórica
La jubilación en Argentina en 2026 condensa décadas de contradicciones: un sistema que logró cobertura casi universal a través de moratorias previsionales, pero que acumula una pérdida de poder adquisitivo del 40% en los últimos nueve años; un haber mínimo que con el bono llega a $450.319 pero que en muchas regiones del país alcanza apenas para cubrir los gastos básicos de un adulto mayor; un bono de $70.000 que lleva dos años sin actualizarse y cuyo valor real se pulverizó con la inflación; y una reforma estructural que el Gobierno quiere implementar antes de fin de 2026 pero que enfrenta resistencias políticas y sindicales enormes.
Para los trabajadores activos, el mensaje más urgente es claro: controlar y completar el historial de aportes. La eliminación de la moratoria previsional convirtió la regularidad en los aportes en una condición indispensable para acceder a la jubilación ordinaria en lugar de la PUAM — una diferencia del 20% en el haber que se traduce en decenas de miles de pesos mensuales durante toda la vejez. Quienes trabajan en el sector informal deben evaluar la posibilidad de incorporarse al monotributo o al sistema de autónomos para generar aportes que cuenten al momento de jubilarse.
Para los jubilados actuales, la perspectiva más realista para 2026 es la de actualización mensual alineada con la inflación, sin aumentos extraordinarios en el horizonte inmediato. El poder adquisitivo de los haberes dependerá, como siempre en Argentina, de la capacidad del Gobierno para mantener la desaceleración inflacionaria que se viene observando desde 2025. Si la inflación se estabiliza por debajo del 3% mensual, el rendimiento real de los haberes será neutro o ligeramente positivo. Si repunta, los jubilados vuelven a perder.
El debate sobre la reforma previsional que se viene —con posible suba de la edad jubilatoria, creación de la prestación proporcional y eliminación de regímenes diferenciales— no es solo técnico: es profundamente político y social, porque toca los derechos de millones de personas que organizaron sus vidas laborales en torno a determinadas expectativas. Esa reforma merece un debate serio, transparente y con participación amplia de todos los sectores involucrados.